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El Somme, 1916  (el té de las cinco)

Autor: José Manuel Gómez García

 

     Se ha tratado de revivir “la hora mágica del té” (tradición innegablemente británica), en un lugar tan poco acogedor como es una trinchera en pleno conflicto bélico.

     Los materiales utilizados no han sido ni mucho menos caros ni sofisticados, sino todo lo contrario. Todo es asequible fácilmente en casa o en tiendas y comercios locales: listones de madera de balsa para las “paredes” de la trinchera, masilla similar a la utilizada para sellar los marcos de las ventanas para modelar los sacos terreros que se ven a través de los tablones rotos, papel satinado para  confeccionar las latas de raciones y botes de conserva vacíos tirados por el suelo …; todo vale para nuestro fin.

     Las cajas de madera han sido construidas a partir de cajas de cerillas comunes sobre las que se han pegado tiritas y listoncillos de madera muy fina (apenas 1 mm de grosor) obtenidos de envoltorios de cigarros puros.

     El terreno embarrado y reseco se ha confeccionado con pasta de madera ya que –a mi modesto entender- proporciona una textura ideal para representar los más variados tipos de terreno (incluso el mar). Después de dar una ligera capa de cola blanca disuelta en agua para facilitar la adherencia, se ha espolvoreado arenilla muy fina y pequeñas piedrecitas tamizadas en un colador doméstico.

     Posteriormente , se ha procedido a dar un lavado con “TAMIYA PUTTY” disuelto en acetona , lo que nos servirá, además de imprimación para la posterior fase de pintura, para cubrir y rellenar las posibles imperfeccio nes que hayan podido producirse en las primeras etapas de construcción y modelado.

     Todo el terreno se ha pintado con óleos de colores terrosos , tostados y ocres, espolvoreando antes de que se sequen totalmente , diversas mezclas de pinturas al pastel en polvo para obtener así un efecto realista de tierra y barro secos.

     El póster, las gacetas, así como el periódico tirado en el suelo, se han extraído de viejos catálogos de discos y revistas fotocopiando de forma reducida hasta conseguir el tamaño deseado. Acto seguido se envejecen y deterioran mediante lavados de aguarrás sucio con restos de pintura marrón.

     La tetera, está modelada con PLUMBER SEAL (antiguo producto muy similar al actual A+B) y está pintada con esmaltes HUMBROL y “requemada” con una mezcla de óleos negro y siena tostada.

     Los binoculares colgados junto al cartel indicador de la cota (C-46) se ha confeccionado con el mango hueco de un pincel de TAMIYA, cortado en varias rodajas de distinto tamaño. El cable enrollado que cuelga junto a los prismáticos, se ha extraído de una libreta inservible. Los haces de le ña se han hecho con pequeños palitos cortados de ramas secas.

     Una vez terminado el escenario, se ha tratado de “homogeneizar” el aspecto final con colores al pastel en polvo de tonos ocres o terrosos para evitar, en la medida de lo posible, contrastes marcados en exceso que le quitarían realismo al conjunto.

   La fase siguiente ha sido la de  construir la figura. Después de revisar algunos libros sobre uniformes británicos de la 1ª G.M., la decisión no era tarea fácil  ya que había algunos modelos realmente atractivos – por inusuales – no obstante, mi elección se ha decantado por el modelo “estándar” ya que me permite confeccionar multitud de detalles que no iban a quedar visibles en uniformes de otro tipo.

   He de decir que los comienzos no fueron nada esperanzadores – se trataba de mi primer “scratch” completo en figuras – por lo  que tomé la decisión de fabricar dos figuras simultáneamente y elegir al final la “menos mala” de las dos. Afortunadamente, la decisión fue correcta ya que, como las desgracias nunca vienen solas, una de ellas realizó un vuelo libre desde el 5º piso donde vivo debido a una inoportuna corriente de aire que cerró de golpe la ventana donde estaba situada para acelerar el proceso de secado de la masilla. El destrozo fue de tal magnitud que opté por continuar mi trabajo con la otra figura que ya estaba básicamente preparada.

   Como es natural, y aquí no descubro nada nuevo a los veteranos modelistas que se construyen sus propias figuras, a partir de un esqueleto de alambre de cobre de 2 mm de diámetro comenzó mi labor de “sastre” .

    La postura inicilamente proyectada fue ligeramente modificada para ajustarla al “decorado” por lo que tuve que construir una escalera de madera con un petate colgado (pañuelo kleenex enrollado y atado con hilo de costura semi-grueso) , de esta manera, el brazo que sujeta la taza de té no quedaba en postura forzada y antinatural .

   Con MILIPUT (Standard Grey) se modelaron –siempre de abajo hacia arriba- las botas, pantalones, torso y brazos tomando como referencia para mantener las proporciones una cabeza modelada previamente a escala 150 mm . Las arrugas se iban modelando con palillos redondeados y algunos primitivos accesorios fabricados por mí para estos casos ya que mi escaso presupuesto en esa época no me permitía acceder a sofisticados utensilios profesionales. Para que dichas arrugas fuesen lo más reales posibles tomé como muestra diversas ilustraciones de un libro de dibujo así como de la realidad de mi propia ropa. Para los  botones se utilizaron pequeñas cabezas de alfiler y para las vendas de las pantorrillas se utilizaron finas tiras de esparadrapo antialérgico, pues es éste un material que da una textura muy real de tejido y además tiene la ventaja adicional de ser adhesivo por una de sus caras y admite todo tipo de pintura (esmalte,acrílico,óleo) que actúa como si de un tinte se tratase.

   Los correajes son de tejido sintético y las hebillas se confeccionaron con hilo de cobre similar al de hilo fino de teléfono.

   El pitillo que fuma nuestro protagonista es auténtico papel de fumar enrollado y ligeramente quemado en su extremo. Ni que decir tiene que hubo que confeccionar bastantes cigarrillos hasta conseguir el definitivo ya que unos se rompían en mis dedos al tratar de enrollarlos al máximo manteniendo un grosor mínimo, otros se quemaron más de lo necesario, etc.

   Modelé con MILIPUT los macutos, funda de la máscara antigás, reloj y manos. Hice una bolsita de té con un pedacito minúsculo de papel-seda sujeto con un finísimo hilo de plástico estirado al calor y finalmente tuve de enfrentarme al temido S.M.L.E. MK-III (Short magazine Lee Enfield Mark-III).

   Tomando como referencia la foto de una Guía Histórica de las Armas de Fuego, hice una fotocopia reducida a la escala adecuada y la superpuse a un listoncillo de madera de balsa de 5 mm de grosor. Seguidamente procedí a lijar concienzudamente hasta ajustar el trozo de madera a los márgenes de la fotocopia. Después construí el cañón, caja de mecanismos del cerrojo cargador y gatillo con masilla, plástico y papel. El machete-bayoneta tiene dos partes: el mango (madera de balsa tallada) y la hoja (plasticard).

     La fase de pintura, realizada a base de diversas mezclas de colores básicos de HUMBROL, puso fin a un proyecto largamente deseado pero quizás demasiado ambicioso para mi experiencia en aquellos momentos, no obstante, me siento plenamente satisfecho y orgulloso de haber seguido adelante pese a las dificultades y siempre ocupará un lugar preferente en mis vitrinas.

    Más imágenes de esta obra pueden verse dentro de a sección Galería, pinchando aquí.